Bienvenid@ / Afayaiv@


¡Hola!
Recibi la mio bienvenida a esti llar

29 diciembre, 2006

Papelinos del cielo en Aboño

“Un niño de ciudad descubría ayer asombrado la fantasía de las aves en libertad.
- Mira cuantos pájaros, le decía su padre.
- Yo creía que eran papelinos que caían, decía el niño.
Lo que diferenciaba a los pájaros de las octavillas en algún momento era su oscuro color. Pero es hermoso que el cielo de las ciudades se transforme de vez en cuando sin que estemos en campaña electoral.”
“Till 7-12-1983”

Cuando termina un año, suele uno recordar a las personas que ya no están, a los ausentes. Me viene especialmente a la memoria Carantoña, alto, galaico astur encorvado, preocupado por aquel bache, que pertinaz, crecía en cualquiera de las calles de Gijón, amante de los fines de semana ornitológicos por la costa y las rías asturianas y gallegas, envuelto en su gabardina, tomando una pinta de vino en el Don Silo con el primero que entraba en el mesón. Siempre asomado a los abismos de tropecientos mil periódicos extranjeros en las honduras del Café Dindurra, en la pausa del mediodía, sencillo por ser culto, sutil crítico de arte, paisano de todas la calles y todas las gentes. Era el director del periódico de Gijón. Porque Gijón ¡tuvo un periódico! Ahora ya no.

A punto de iniciarse estas navidades de 2006, el presidente del Congreso, Sr. Marín, coincidiendo con el 25 aniversario de la aprobación y entrada en vigor de los primeros Estatutos de Autonomía recordó, en la Junta del Principado, a nuestros políticos que hay que trabajar más. El resto de Comunidades ya han presentado sus reformas estatutarias, en el caso del Principado éstas aún están sin determinar por lo que no entrarán dentro de esta legislatura.

Desconoce el Sr. Marín el arduo trabajo de nuestros políticos. El Señor Tinín Areces, ocupado en Sogepsa, Cogersa, El Musel, Cementeras, Gasísticas y urbanizaciones terrestres, marinas y ultramarinas, ¿de dónde va a sacar tiempo para dedicarse a trivialidades estatutarias?, ¿cómo la Sra. Migoya puede tener tiempo? El Sr. Marín desconoce el ultraje que han perpetrado en Murcia cuando en una campaña publicitaria se les escapó la frase “Murcia Natural” y, por supuesto, hay que quemar todas las energías, todas las naves, porque el Paraíso Natural es Asturias, y punto. Añadiremos que hacer un contrato al oso Yogui no es cosa fácil. Tan difícil debieron ser las negociaciones, que el creador de Yogui no lo resistió. Después de tantos contratos, reuniones con patronales, inauguraciones de explanadas expoliadas al Cantábrico, proyectos editoriales de autopropaganda y autobombo como el “Construyendo Asturias” ¿cómo va a haber dinero para seguir dando viabilidad a la ciudad de Perlora como un bien público para todos los asturianos, y para todos los españoles?

Mientras todo esto sucede, El Comercio, La Nueva España, la Voz de Asturias, andan en guerrillas por conseguir los derechos de una televisión regional, de no sé cuantas televisiones locales. Y adobándolo todo, la Tini-teleasturias, que según él es promotora de nuestro idioma. En cambio, ¿cuándo la oficialidá de la llingua? ¿Y cómo es que promueve algo que no es oficial? Pero ¿y la información? ¿Quién informa al ciudadano asturiano…?

El 11 de julio 2005, visitó Aboño la Ministra de Medio Ambiente, la Sra. Narbona, para inaugurar la planta depuradora de aguas de la cuenca oeste de Gijón. En su discurso, entre otras cuestiones, manifestó: “en Aboño, no hay sitio para más instalaciones”, “en Aboño no hay sitio para depurar más aguas” “hay que pensar en una solución para los vecinos del entorno y el Alto de Aboño”.
Si la ministra española asegura que en Aboño no caben más instalaciones:
- ¿A qué se debe la visita del Sr. Cavaco Silva a Hidro/Cantábrico con 1.200 millones de euros baja manga, acompañado del Sr. Areces y la Ministra de vivienda, mientras el Príncipe de Asturias les esperaba en el hotel Reconquista?
- ¿A qué se debe la visita del Sr. Areces acompañado de Fernando Masaveu a su planta de cementos en Aboño?
- ¿Por qué en Octubre el Principado autoriza a dinamitar el Alto de Aboño para la ampliación de la fábrica de cementos?
- Cuando en diciembre se inaugura la ampliación de la explanada de carbones, ¿cómo es que la Autoridad Portuaria asegura que esas instalaciones provisionalmente se utilizarán para almacén de obra del superpuerto y posteriormente son unos terrenos apropiados para instalar una planta de ciclo combinado?
- ¿Qué solución plantea la Sra. Ministra cuando asegura que hay que hacer un estudio para ver que hacer en el Alto de Aboño siempre y cuando la Autoridad Portuaria está adquiriendo propiedades en El Alto de Aboño para su explanación?
- Cómo la Sra. Ministra dice que se harán todos los estudios lo más rápidamente posible para evitar los insoportables olores de la planta por ella inaugurada ¿a qué técnicos encargó el proyecto? No es sólo la contaminación que ella olió, sino que hay más. ¿Tiene conocimiento la Sra. Ministra del éxito del Ayuntamiento de Gijón con la depuradora de la zona este? El wáter de King Kong y el emisario de Peñarrubia, tras la nefasta gestión urbanística municipal, toda esa inversión se queda únicamente para “depurar” las aguas pluviales, el resto, las fecales ¿dónde se llevan?... a Aboño.
- ¿Pero no habíamos quedado que en Aboño no más instalaciones?, no más infringir leyes de costas, no más aguas sucias… Parece ser que la Sra. Ministra se equivocaba.

Actitud de la prensa asturiana ante todas estas aberraciones del municipio gijonés y el gobierno del Principado de Asturias: dada la precariedad con que informan, por salvaguardar sus intereses económicos, por las licencias televisivas; aplausos, parabienes, y qué grande yes alcaldesa y qué grande yes Tinín.
¿Cuál es el futuro? Ante este horizonte, ¿qué nos puede deparar el 2007? Los intereses de Asturias únicamente están en manos de las asociaciones de vecinos, coordinadoras vecinales, grupos ecologistas… En definitiva, organizaciones con escasos recursos frente a quienes lo tienen todo.

Tal vez un niño, en un futuro lejano, muy muyy lejano, pueda pasear por el río Aboño, por la Senda Norte y asombrado pueda descubrir la fantasía de las aves en libertad, encontrar con que las octavillas que inunden el cielo hablen de playas salvajes de invierno, con olas tempestuosas, de playas de primavera que sean una promesa, de playas de verano con sombrillas multicolores, de playas de otoño…

¡FELIZ AÑO - 2007!
J. Pablo García

07 diciembre, 2006

Campa Torres - Un recuerdo desde Fort Chesters

Desde Fort Chesters.

La labor de zapa, acoso y derribo a uno de los emblemas de la geografía asturiana y el Arco Atlántico en general continúa, es brutal y es sólo el comienzo.

Yo pensaba que existían unos mínimos: que la Torre Eiffel era un mínimo para los parisinos, Stonehenge un mínimo para los británicos, pensaba que la Campa de Torres, la vieja Cilurnum de los astures, sería un mínimo para los asturianos. Me equivocaba. La Campa de Torres ya no es el cabo donde nació Gijón, ahora es un montón de nadie sabe qué, ni para qué.

En 1983 empezó la destrucción de la ría de Aboño y la bahía de Torres cuando un increíble decreto refrendaba una "Evaluación de Examen Medioambiental" por la que se daba vía libre para destruir la playa de Aboño. Era poco: más destrucción, más mentiras. Con la sentencia de muerte a La Campa Torres, a mí me gustaría evocar por un momento un lugar cercano a la frontera entre Escocia e Inglaterra llamado Fort Chesters. Fort Chesters era una de las fortalezas que defendía el muro de Adriano: tal vez la más importante y significativa. Se halla en medio de las llanuras de Northumberland y el que se acerque hasta allí no dejará de recordar la Campa de Torres.

Desde finales del siglo I hasta la caída del imperio romano, Fort Chesters estuvo custodiada y servida por la II Ala de Caballería Astur: hombres reclutados por Roma en la Campa de Torres y sus inmediaciones, sobre todo el valle de Aboño. Los viejos Cilúrnigos de la Campa se llevaron su arte, y su maestría como jinetes, y sus asturcones y el forraje de sus caballos hasta los confines de Escocia, hasta los límites del Imperio. Bautizaron el fuerte con el mismo nombre que le daban a su morada en la Campa: Cilurnum. Y dejaron su huella por todos esos confines de Inglaterra: Chester procede de "castrum"-Caester-Chester, y esta toponimia de origen asturiano está en los nombres de Manchester, Rochester, o la propia ciudad de Chester, cuyo nombre en época romana era precisamente DEVA.

Durante casi trescientos años, jinetes y gentes asturianas de la Campa de Torres y la ría de Aboño impregnaron con su presencia esa geografía del norte de Inglaterra, desde Carlisle hasta Newcastle. Una expedición de jinetes asturianos contra los Pictos inspiró un hermoso poema de Kipling: “La legión perdida” y, podría estar en el origen de los mitos fundadores de la leyenda del Rey Arturo, que prendería en los bosques de Bretaña.

No es extraño: cuando los sajones invadieron Inglaterra, gran parte de la población brito y galoromana buscó refugio en los bosques de Houelgoate, Carahix o Lorient, entre ellos sin duda gente astur que se había hecho al país y había contribuido a alimentar las hermosas leyendas celtas que reanudarían su ciclo en Bretaña, y que luego volverían a viajar hacia el sur, cuando en los siglos VIII y IX se produjo la gran emigración de bretones a Asturias y Galicia (la vieja Britonia, en territorio de lo que hoy es Ribadeo).

La Campa de Torres, un cabo que ya no existe, fue, para el que no lo sepa, uno de los lugares claves del Arco Atlántico en la época del bronce. "Cilurnum" quiere decir calderero, y nuestros antepasados de la Campa de Torres eran conocidos por su maestría con los metales en Irlanda y en Gales. Embarcaciones procedentes de otros lugares del Arco Atlántico venían hasta la Campa, hasta Cilurnum, para buscar los metales que permiten fundir el bronce. La Campa de Torres vio a las trirremes de Agrícola llenando el horizonte durante la guerra de Roma contra cántabros y astures, y a finales del siglo IX vio a los 800 drakens vikingos que atacaron Gijón una mañana de verano, y vio al Almirante Cervera disparando contra los resistentes del Cuartel de Simancas, y vio a Antonio Ferrandis mostrándole la línea del horizonte a un antiguo amor en “Volver a Empezar”, primer Oscar del cine español y, también vio la felicidad de miles y miles de gijoneses y asturianos que disfrutaron de sus lomas, de su verde intacto, de la inolvidable visión sobre el mar, abierta a la bahía de Gijón y la costa de Carreño, hasta el cabo de Peñas. La Campa Torres ha muerto. Y sucesivas actuaciones vendrán a sepultarla definitivamente.

Por todo ello, déjeme decirle Sr. Areces que es usted un impresentable. Porque además usted y el Sr. Rexach mienten y lo saben. Usted sabe que el carbón traficado por E.H.B.I. es una inmoralidad y una ilegalidad. Usted sabe que Asturias es excedente en energía y que regasificadoras, centrales de ciclo combinado, cementeras... son lo último que Asturias necesita, mucho menos cuando estas plantas afectan directamente a la mayor concentración humana de “Asturias Paraíso Natural”. Ustedes y la Sra. Paz Fernández Felgueroso saben que la ampliación del puerto no responde más que a los intereses de sus propios bolsillos. Saben perfectamente que el volumen de tráfico portuario no sólo aumenta sino que está disminuyendo consecutivamente año tras año, saben que Maersk ha elegido para operar el puerto de Bilbao, dejando para El Musel las operaciones con gráneles sólidos a las que daban abasto y sobran las instalaciones actuales (en cuya mejora logística no se invierte: se invierte en la nada, en acabar con la costa, en ganar espacio al mar para generar especulación con actividades propias de polígonos industriales ajenos a actividades marítimas.

Ustedes mienten, a ustedes no les interesa más que el negociete conchabado con los señores del vatio, con los señores del carbón, con los señores del cemento. ¿Los puestos de trabajo? Los puestos de trabajo generados por una economía muerta no generan más que puestos de trabajo muertos. El parque arqueológico de Fort Chesters, en Northumberland, genera, les aseguro, muchos más puestos de trabajo que los cinco empleados enviados cada día a mantener una regasificadora en medio de una playa rellenada.

Yo pensaba que había unos mínimos: que las piedras de Fort Chesters, la ría de Morlaix, el bosque de Houelgoate, la Campa de Torres, entrarían en el baremo de mínimos, de lugares que no pueden tocarse porque sustentan el alma de una comunidad.

En Asturias no es así: no hay mínimos. Esta banda cerril arrampla con todo, pasa por encima de todo. Y la población, asombrada con “Asturias Paraíso Energético” mira hacia otro lado.
Sus mentiras acaban con un lugar clave en la geografía y el alma de Asturias.
Por todo ello, déjeme decirle Sr. Areces que su huida a ninguna parte es lamentable. Que los lodos que esta dejando en la caída libre, sumergen a los asturianos en la más oscura mazmorra medieval, para más gloria de los señores de las constructoras, de las energías y el clinker.

Ramón J. García