hijos y a curarlos de enfermedades prenatales; las mujeres estériles optan por ser madres y las fértiles no; emborronamos el frío del invierno y el calor del verano; exigimos cualquier alimento en cualquier tiempo, indiferentes a cosechas y ciclos; nos acercamos a la velocidad de la luz e inventamos armas que ponen en peligro nuestra continuidad y la del mundo. Pero, a pesar de todo, no hemos abolido ni el miedo, ni el hambre, ni la muerte, desconocemos la paz, nos oprimen las ciudades que construimos para salvarnos y no nos sentimos más felices que antes.(Antonio Gala)
Dos fueron los estrenos que en mi opinión, asean el final peliculero anual. Tengo que reconocer que de cine, al igual que de todo lo demás; fatal. Declaro que raramente mis gustos coinciden con los de los expertos, también declaro que antes de acudir a ver “Ultimátum a la Tierra” (2008) me descargué por el perseguido p2p la versión de 1951, así que con la memoria fresca, reconozco que no pille ningún berrinche… me gustó esta nueva versión. Al igual que “Cenizas del Cielo” ya en territorio local, también me gustó, también tiene su punto dramático, aunque la disfracen de comedia, Cenizas del Cielo pasa a engrosar esa ya extensa lista de filmes-denuncia que dan a conocer al gran público la situación que vive Asturies, mucho me temo que para nada cambiarán los destinos ya trazados.
Por no tener muchas veces cumplida noticia de las cosas, hierran los humanos, emprendiendo acciones a veces contrarias al buen juicio, o por lo menos, se tornan peregrinos de sus insolencias, de donde nace el arrepentirse con no pequeña nota de ligereza, cuando no se puede pasar adelante sin pena, ni volver atrás sin empacho. Pocos, pocos años más tarde de que (Michael Rennie) diera ese mitin, decidió mi madre traerme al Mundo en un paraje caprichoso, recuerdo las correrías con Marcelino, el de La Morena, Nando, el del Guitarru, Rogelio, el de Alegría, Diego, el de siete Culos… andanzas por un arenal que llegada la primavera se ornamentaba con sugestivos tonos verdes, rosas, rojos… de unas plantas que a modo de enredadera se extendían por el arenal… Y como se llamaban esas plantas? pues no lo sé, si sé el recuerdo que guardo de su extensa y magnifica presencia. Hoy esos arenales no tienen primaveras, lo que predomina es la trifulca. Pedazo película se montó el Consistorio gijonés para apropiarse de unos terrenos que, ni en el pasado, ni en el presente más inmediato se tenga constancia de su pertenencia. Con energía el Sr. Pedro Sanjurjo, a la sazón, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Gijón, alude a un mojón que…, ¡que NO!, que no estaba en el puente del que Ud. tiene noticias…, estaba en… el otro puente, para su general información, en el puente que los lugareños conocíamos como “El Puentín”. Así, que hace muy bien el Ayuntamiento carreñense en defender sus intereses, como también hace muy bien en defender el ¡NO! al desmonte del Alto Aboño, la Sra. Alcaldesa de Gijón, haría también muy bien, resolviendo los problemas propios de su concejo, que por cierto, no son pocos.
En fin, esperemos no tener que andar a madreñazos por unos terrenos que esconden una tremenda realidad, se proyecta “rellenar” de legalidad, una planta de ciclo combinado al oeste, una regasificadora al este, plantas varias térmicas al sur y cementera al sur-oeste, alguien da más?, pues sí, caso de explanar el Alto Aboño ¿Qué hacemos con el solar?
“El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra”. (Arturo Graf)
Bueno vale…, prometo no mezclar tantos medicamentos para remediar la próxima gripe.
J. Pablo García















