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12 octubre, 2009

De Catetos

Hace algunos años, cuando apareció en el planeta el Detector de Mentiras, todos los estudiosos de la conducta humana estaban encantados ante invento tan extraordinario. Un día, a cierto abogado se le ocurrió una exploración muy particular. Trasladó la máquina a un hospital psiquiátrico y sentó en ella a un internado: J. C. Jones. El señor Jones era un psicótico y como parte de su delirio aseguraba que él era Napoleón Bonaparte. Una vez sentado y conectado al detector de mentiras, tras la rutina de calibración, se le preguntó:
-¿Es usted Napoleón Bonaparte?
El paciente pensó un instante y después contestó.
-¡No!, ¿cómo se le ocurre? ¡Yo soy J. C. Jones!
Todos sonrieron, salvo el operador del detector, que informó que el señor Jones, MINTIÓ.

Yo no sé si esta anécdota, es real o no. Lo importante es, en mi opinión, si es o no posible que alguien presuntamente en su sano juicio sea capaz de creerse tan al pie de la letra sus propias mentiras y, lo que es peor, hacérselas creer a los demás. Y afirmo concluyentemente, que sí.

Están bien las técnicas del blog, un día te pones frente a la pantalla y después de unos minutos decides que mejor continuar en otro momento. Así que tengo una, dos, y hasta tres entradas refrescando en el borrador. Pues es donde mejor están, vaya lata. Que si [Eric Groheel] y sus murales por Candás, que si el irrisorio debate del estado de la Autonomía asturiana, que si Zapatero y el estado de la Nación española, que si apestosas financiaciones, que si el Musel y los planes de gasificarnos, que si El Musel y los deslices, que si deslomes y desmontes..., que lo dicho, una lata, le doy al eliminar y a la mierda, que es donde esencialmente también deberían de estar los promotores de tanta y tan aburrida retórica. Perdura el cinismo, las distracciones en caja, el concepto pulpo animal de compañía. Hasta donde tiene sentido seguir engañando?


Momento [Malditos Bastardos], Brad Pitt y otros.

Organiza Tarantino en este filme una fábula cruel, con una base de capítulos que incluso podrían funcionar en solitario, y que al unirlos conforman una historia precisa y bien planeada. Algunos comentarios leídos antes de acudir al cine califica la película de “terriblemente divertida”, en fin, sobre gustos no hay nada escrito. Lo cierto es que en esta incursión del director norteamericano en las películas bélicas, se aprecia toda la pasión que pone en lo que mejor sabe hacer, dirigir actores, pone de relieve toda la habilidad para hilar una historia cargada de momentos desconcertantes. La música, un elemento primordial en el cine de Tarantino, se apoya en su indispensable Ennio Morricone, excepto en el inicio del último capitulo donde apuesta por la más coherente [“Putting out the Fire”, de David Bowie].Fuerte apuesta en este principio otoñal la de “Malditos Bastardos” con humor negro a tutiplén y un actor, [Christoph Waltz] capaz de de eclipsar al mismísimo Brad Pitt, en su papel del hilarante coronel Hans Landa, cazador de judíos. Habrá de tenerse en cuenta para los próximos premios Oscar, Christoph Waltz.

Se paseó con anterioridad Brad Pitt por Asturies, solo que aquí no se habló de cine, nos visitó en plan arquitecto, es decir después de que la Sr. Jolie aprobara la compra de unos hamsters para sus hijos, Maddox y Pax, se puso manos a la obra el bueno de Pitt, en la construcción de la casita para las mascotas. El común de los mortales acudiríamos al Leroy en busca de unas tablas, cuatro listones y listo. Brad Pitt se gastó 57.000 euros en construir la casa para los hamsters. Con ese extenso bagaje las autoridades asturianas perdieron el culo detrás del actor/arquitecto, del mismo modo que se pierde cuando afines del baboseo se acercan por el Niemeyer avilesino, próximo engendro de la cultura globalizadora. Mientras tanto, una herencia declarada por la UNESCO, como Patrimonio de la Humanidad, el [Prerrománico Asturiano], vive momentos de absoluta dejadez.


Los inicios otoñales nos manifiestan incidencias significativas que para nada invitan a la esperanza. Por un lado la coalición de colaboradores necesarios, fuerzas de izquierdas desaparecidas, y por otra parte la derecha asfixiada, ahorcada tratando de conjugar el verbo “no lo volveré hacer”. Enfrentamientos personales, convivencia de intereses que van mucho más allá de la política, pedanterías pretenciosas, lío, chapuza, improvisación… Que ya vale, que se quiten los paraguas. La confusión no radica en quienes se creen que son, el problema es saber quienes se creen que somos.

Muchas van siendo ya las despedidas, ingratamente, no las de los catetos que se las tienen ganadas con creces, que ganas de mandar a la ciudad de los silencios a tanto engaña losas.

Otras son despedidas amargas, pero sabiendo que nunca caminarán por las calles del silencio.

Se nos fue Mercedes Sosa, y [dicen sus familiares]: “Lo que más feliz la hacía a Mercedes era cantar. Y seguramente ella hubiera querido cantarles también en este final. De modo que así queremos recordarla y así los invitamos a hacerlo con nosotros”.
Me puedo imaginar las charlas de Mercedes y Violeta, por calles francas de majaderos.




Salunidos, J. Pablo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen día, García!!. Un chiste..

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:
- ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!

- Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km . del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.

Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche

Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.

Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

- En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?

- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía.
_______________________________________________

Y así, a modo de telegrama:

TENGO QUE VOLVER A PARIS!!!!... ¿se apunta?.

Saluditos

Unknown dijo...

Holaa

El chiste vale, es bueno. Peroo…

Para arte, lo que se dice arte, el que Ud. tiene. A ver, que dejaría Ud. por París, que justificación encontraría para, bueno ná, que hace muy bien, París supongo que siempre se merece una nueva visita.

Saludinos, Pablo

Anónimo dijo...

Dejar lo que se dice dejar...

Me dejé parte de mi sueldo irrisorio.Me dejé las piernas de patear y subir y bajar escaleras. Me dejé los ojos de mirar tanto bonito. Me dejé una bufanda que me compré en el mercado de las pulgas.. que por cierto era molona.. molona.

Y me dejé las ganas de volver porque no voy a decir eso de Paris bien vale una misa, pq la iglesia y yo no nos hemos llevado nunca... pero si que Paris bien vale una vuelta, pq tiene arte hasta en los burguer (y mire que eso es dificilillo).

Ayer chiste, hoy canción. Supongo que ya estará harto de escucharla, pero como tenemos gustos similares no le importará repetir.

http://www.youtube.com/watch?v=vkcTVtg9A5E

Saluditos, García!!!